FILOSOFÍA DEL JEET KUNE DO

 

       bleemeditation

       ¿Qué es la Filosofía? Esta es la primera pregunta que deberíamos hacernos antes de empezar a hablar de cualquier Filosofía.

       Para los primeros griegos que bautizaron este término en Occidente la Filosofía era “el Amor por la Sabiduría y el Conocimiento”. Cientos de años antes en Oriente la Filosofía se describía como “el Arte de la Sabiduría” o “el Arte del Pensamiento”. Pensamiento alude a lo humano. Lo humano alude a conciencia o consciencia, es decir, el sentimiento de “ser parte de algo”, es decir de nuevo, de “EXISTIR”. Sin embargo, al filósofo se le añade otra cualidad y es que la Filosofía no se basta con acumular conocimiento, sino que ese amor por el saber le hace ser curioso, le hace indagar, pensar, razonar, dudar,…

       La Filosofía no es Religión, ya que ésta se basa en la Fé, en la Creencia. Tampoco es ciencia, la cual se centra en aspectos concretos con datos concretos, mientras que la Filosofía se basa en la Existencia y en el comportamiento humano con respecto a ésta . Es decir busca entender la Vida y todo lo relacionado con ella sin pretender creer las cosas sin más (como haría la religión con las cuestiones de Fé) y sin demostrar con total exactitud un hecho (como haría la ciencia).bleemeditation

     Los que conocieron de cerca a Bruce Lee, hablan del gran amor del Maestro por el estudio y el saber, siempre sumido en la lectura de alguno de los miles de volúmenes que componían su enorme Biblioteca. Se doctoró en Filosofía por la Universidad de Washington en 1964 y desde entonces todo en torno a su vida se impregnó de su interés por la Filosofía.

       La filosofía del JKD se basa en la “complementariedad” de los opuestos: Ying y Yang; esta es la base de la que parten todas las ideas y conceptos en JKD y en toda la filosofía china, gracias a la influencia de las ideas del filósofo chino Lao-Tsé, fundador del Taoísmo. La filosofía del JKD es una filosofía taoísta, aunque Si-Gung Bruce Lee estudiara muchas otras filosofías, podemos citar como otros filósofos además de Lao Tsé que influenciaron ciertos aspectos de la Filosofía de Si-Gung Bruce Lee a Confucio, Sun Tzu, Miyamoto Musashi, Krishnamurti, Spinoza, Edwin L. Haislet, Julio Martínez Castello, Hugo y James Castello, Roger Crosnier, etc…

       La filosofía taoísta puede ser todo un reto para un lector impaciente, algo así como un difícil crucigrama a desentramar. Para comprenderla, uno debe trascender de “esto” y de “aquello”, es decir, permanecer en medio del símbolo Ying-Yang, en el centro de la “Balanza del Equilibrio”. Equilibrio, moderación, neutralidad, son conceptos que definen esta filosofía; esto sí es más entendible, no?.

       Las filosofías se tornan confusas y difíciles de comprender simplemente por el lenguaje utilizado y el estilo literario. Los autores utilizan toda clase de recursos literarios para “embellecer” las ideas, convertirlas en un arte, aunque esto pueda muchas veces confundir al receptor de las ideas. Aconsejo a todo aquel que quiera comprender mejor cualquier obra de filosofía que aprenda primero el uso de los recursos estilísticos literarios principales, como metáfora, metonimia, comparación, sinécdoque, etc., que le abrirán las puertas del “desciframiento filosófico y literario”. Muchos autores gustan de hacer de sus ideas verdaderos entramados jeroglíficos, y si no dominamos los recursos literarios no podremos descifrar lo que el autor desea expresar en tal manera. Incluso así, habrá veces en que tendremos que “abandonar”, rendirnos ante ciertos textos, y tratar sólo de vislumbrar la esencia, es decir, lo más importante a expresar.bleemeditation

       El Taoísmo es la doctrina china que explica el Origen de Todas Las Cosas: el Tao. El Tao es el Camino, es la Verdad, es el Universo, Dios, el Todo y la Nada. La idea de Dios equivale en cierta manera al Dios Omnipotente y Omnipresente de la doctrina cristiana, simplemente “Es, Ha Sido y Será”, fluye en su propia Esencia. Todas las cosas provienen del Tao y todas las cosas vuelven a El en un flujo incesante, en un “Círculo sin circunferencia”, en un Ir y Venir constante.

       El concepto de “fluir” es crucial en la filosofía del JKD, que técnicamente equivale a no encabezonarse en una determinada técnica o estrategia sino que si no funciona, hay que fluir, es decir, pasar de largo, pasar a otra técnica o estrategia sin estancarse. Por eso, la variedad es otro concepto crucial en JKD; para no dejar de fluir, necesitas la variedad. El Universo es variedad, el Tao es el Universo, sé pues como él.

       La simplicidad, otro concepto crucial, es hacer lo correcto y efectivo en cada momento pero cada momento es diferente del anterior, es decir, lo que ha funcionado hace un momento simple y efectivo, puede no funcionar en otro momento, que es en esencia diferente del momento anterior. ¿Todavía me seguís? Espero que sí. La simplicidad no es pues un punto fijo al que se llega y podemos decir: “Esto es lo más simple y efectivo”. Simplemente, no. Porque el Tao fluye constantemente y si comprendemos esto, comprenderemos que cada momento es diferente, cada situación es diferente, por tanto la técnica ha de tener variedad para adaptarse a cada uno de estos momentos o situaciones. Lo simple y lo complejo se complementan. Hay momentos para utilizar algo simple y momentos para utilizar algo complejo: Ying y Yang otra vez. Discernir cuándo es el momento de utilizar una cosa u otra, se consigue por la Intuición y la intuición se consigue por la Experiencia, es decir, a través de meses y años de entrenamiento.

       Por lo tanto, el Taoísmo distingue la existencia de tres fuerzas: una positiva, una negativa y una tercera fuerza conciliadora. Las dos primeras se oponen y complementan mutuamente, son: Yang (positivo, masculino, ...) y Ying (negativo, femenino,...). La tercera fuerza es el Tao o principio superior, que concilia e incluye a los principios inferiores Ying y Yang y a todas las oposiciones resultantes de este juego de fuerzas: día-noche, movimiento-inmovilidad, verdad-error, belleza-fealdad, vida-muerte, etc... Mediante el enfrentamiento incesante de esas dos grandes fuerzas cósmicas, son creados todos los seres (en chino literalmente “los diez mil seres”, que alude a la gran variedad de los seres vivos y de las cosas).

       El conocido diagrama o símbolo que ilustra esta concepción es un círculo formado por dos partes exactamente iguales, una negra y otra blanca, que se acoplan entre sí, y al que envuelve otro círculo exterior que representa el Tao. La parte negra (Ying) contiene un punto blanco, y la parte blanca (Yang) un punto negro; de esta manera se representa que ningún elemento del mundo es totalmente positivo ni negativo, así como expresa la complementariedad de los opuestos.bleemeditation

       La creación del Universo se desarrolla en el tiempo, pero es, en lo que atañe a las fuerzas que lo determinan un proceso intemporal. Los dos principios inferiores no se ven sometidos a los límites de su propio juego, y no deben considerarse temporales; se sitúan como intermediarios, entre el Principio Superior y el Universo creado, que es la manifestación de este principio. A ese proceso creador no se le puede asignar un comienzo y un final, ya que estas palabras carecen de sentido fuera de los límites del tiempo.

       En la tríada intemporal que crea ininterrumpidamente el mundo material se observa la perfecta igualdad de los principios inferiores. Su colaboración es necesaria para la aparición del conjunto de los fenómenos. En un tal fenómeno vemos predominar el Yang, en tal otro, el Ying, pero los dos se equilibran exactamente en la totalidad espacial y temporal del Universo.

       Generalmente, el hombre no ve la colaboración de las dos fuerzas básicas y opuestas, solo ve su lucha, no su complementariedad ni el Tao que los concilia. Y en esa lucha, en ese dualismo primordial “bien-mal”, el hombre establece sus preferencias: escoge el “bien” y rechaza el “mal”, construye la moral. Al tiempo que muestra su imparcialidad intelectual respecto al “bien” y al “mal”, sabe aceptar la preferencia afectiva del hombre por todo lo benéfico y positivo. El taoísta explica esta preferencia innata a través del juego de los principios inferiores y de la forma en que se producen los fenómenos concretos. El principio positivo no es superior ni cuantitativa ni cualitativamente al negativo, y éste ni depende ni debe su existencia a aquél. Pero, en todo fenómeno, se observa que el juego de la fuerza activa es la causa del juego de la fuerza pasiva, es decir, que el principio negativo debe su manifestación al principio positivo. En síntesis, la “reacción” responde a la “acción”. El principio positivo no mantiene una primacía cronológica sobre el negativo, puesto que ambos se manifiestan en un mismo instante, sino una primacía o preferencia causal.

       Así, el “bien” del hombre de Tao es una consecuencia de la neutralidad en la paradoja “bien-mal”: si te inclinas siempre hacia el “bien total” estarás en desequilibrio; por ejemplo, una persona en exceso buena o generosa comprobará fácilmente como las personas que no siguen el Tao (en desequilibrio opuesto) intentarán aprovecharse de su bondad o generosidad, y le obligarán a hacer un poco de “mal” para equilibrar la balanza del Tao, por ejemplo, mentir o reprender a sus abusadores. Si no lo hace, su vida estará en desequilibrio y le conducirá a la derrota personal y espiritual. Asimismo, si te inclinas siempre hacia el “mal total”, tu vida estará igualmente en desequilibrio y te conducirá igualmente a la derrota personal y espiritual.

       Cuanto más mal hagas a los demás, más personas lucharán contra ti por el mal que has hecho; es decir, la balanza del Tao tiende a equilibrarse, aunque sea por otro lado, en la totalidad.

       Por tanto, es necesario el “bien” y necesario el “mal” para que la neutralidad se manifieste, el Tao en esencia, el camino correcto, el camino del Tao.

       El adepto al Tao rechaza toda disciplina particular, es decir, parcial; se adhiere a la disciplina total, que consiste en privarse de toda disciplina particular. Esta concepción es un claro exponente de la filosofía del JKD: totalidad, no-parcialidad; es el rechazo a escoger un solo estilo, una sola parte de la verdad. Si-Gung Bruce Lee solía decir de un estilo que es una “cristalización”, una limitación al flujo incesante del Tao.

       El Taoísmo tiene en la actividad físico-mental pura un camino de liberación, de encuentro con la real naturaleza del hombre. Por eso utiliza las Artes Marciales y la meditación como el mejor medio para llegar a El.

       El Taoísmo está relacionado con el budismo Zen, que es parte de la filosofía del JKD. Los 8 requerimientos para eliminar el sufrimiento corrigiendo los valores falsos y dando verdadero sentido a la vida se resumen en el llamado “Sendero de los ocho Caminos del Budismo”:

              1.Visión correcta (comprensión): Debes ver claramente lo que está bien y lo que está mal, así como el equilibrio derivado de ambos.

              2. Propósito correcto (aspiración): Decidir ser curado.

              3. Correcto discurso: Habla para lograr ser curado.

              4. Correcta conducta: Debes actuar.

              5. Correcta vocación: Tu sustento no debe entrar en conflicto con tu terapia.

              6. Correcto esfuerzo: La terapia debe continuar adelante a la “velocidad de resistencia”, la velocidad máxima a la que pueda sostenerse.

              7. Correcta atención (control mental): Debes sentirlo y pensar sobre él incesantemente.

              8. Correcta concentración (meditación): Aprende a contemplar con lo más profundo de tu mente.

       Existen varias escuelas o ramas de Budismo, cada una de las cuales enfatiza algo sobre las demás. Sin embargo, sólo existe una escuela taoísta, el Taoísmo, por lo que las doctrinas budistas complementan al Taoísmo, que es la esencia de la filosofía del JKD. Repito que el Taoísmo no es una religión, por lo que es compatible con cualquiera de ellas, sino una filosofía de la vida.